martes, 28 de noviembre de 2017

OFERTAS COMERCIALES

Por: Dr. Santiago Emilio Márquez Frías

Teléfono: 23574953

 

Las tiendas recaudadoras de divisas (TRD) a nivel nacional por lo general mantienen una pobre variedad, así como un pésimo colorido en cuanto a ropa se refiere, tanto para niños, hombres y mujeres. Esto se acentúa más en las que están situadas en las regiones alejadas de la capital, parece ser que los comerciales no se rigen por las modas vigentes, hacen gala de un mal gusto o compran lo que más barato encuentran en el mercado internacional.

 

No tienen en cuenta la ropa para las señoras de mayor edad ni para las obesas, igual pasa con el calzado; esto origina que se mantengan mucho tiempo en estantes y vidrieras sin ser comprados, a lo anterior señalado se suman los altos precios de venta y cuando son rebajados se decoloran o se rompen en corto tiempo, pese al sacrificio que tiene que realizar la mayoría de la población para poder adquirirlos.

 

Otro tanto ocurre con los juguetes, los niños llorosos para que sus padres les compren algunos y por la mayoría no tener el presupuesto necesario, trata de aplicarle una psicología infantil que no los convence y que termina en llantos y pataleos por no llevarse el juguete ansiado.

 

Pero ahí están ahora los cuentapropistas, que venden ropas, calzado y bisutería, importadas de Guyana, Panamá y/o Rusia, entre otros países y que sí es una mercancía acorde a la moda imperante y con mejor calidad. Estos particulares se han instalado en sus viviendas o han adquirido casas para estos menesteres. Además, venden a plazo, lo que hace que sus productos sean más demandados y comprados que los que aparecen en la red estatal.

 

Una comercialización muy demandada, es la venta de ropa reciclada, que de forma jocosa la población llama: “trapishopping”, en este tipo de tienda los precios son más asequibles para la gran mayoría de la sociedad.

 

En Manzanillo, municipio de la provincia Granma, estas ropas “de uso”, son vendidas en las tiendas de productos industriales y se desconoce si son compradas o donadas al país. De lo que sí no hay dudas porque queda claro a la vista, es que es una mercancía despreciable para quienes la comercializan. Son tiradas en el piso y a pesar de estar establecido, no se clasifican como ropa de primera, segunda o tercera clase; además están sucias, muchas rotas y con hoyos e incluso sin botones; aun así, todas las venden al mismo precio violando las normas establecidas que exigen ser rebajadas y que deben de estar colgadas en perchas, también deben retirar de la venta las que están deterioradas.

 

Hay artículos muy solicitados como las sábanas que casi nunca ponen en venta y cuando lo hacen están en mal estado. Habría que decir que algunas personas acogidas al servicio social que han recibido este tipo de ropa no han estado en condiciones de darle uso.

 

En fin, es un asunto tan bochornoso y denigrante que los directivos de la Empresa Municipal de Comercio, deberían de dejar de maltratar de esta forma a los clientes, pero sería algo excepcional, porque los cubanos vivimos constantemente humillados.

 

Manzanillo, 21 de noviembre de 2017-