sábado, 18 de febrero de 2017

EL ARCA DE NOÉ

Raúl Castro no tendrá tiempo de sacar al país de la difícil situación en que se encuentra

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Delegados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Foto: Roberto Suárez/radiorebelde.cu)

Delegados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Foto: Roberto Suárez/radiorebelde.cu)

LA HABANA, Cuba.- Cada vez son más cortos los períodos de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubana (ANPP); en este último ni siquiera se reunieron las comisiones que la integran. Duró apenas diez horas, ya en el Noticiero de Televisión de las 8 de la noche transmitieron el discurso de clausura de Raúl Castro.

Si no fuera tan desvergonzado, causaría risa el hecho de que, durante la apertura,  Esteban Lazo anunciara que tomaron cargos nueve diputados de varias partes del país, sin explicar públicamente a quiénes sustituyeron y mucho menos cómo fueron electos. Esto es una simple muestra de lo que puede suceder a los que aspiran a presentarse como candidatos a “delegados” en los barrios.

En el caso de Susely Morfa, actual secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas que fue propuesta como miembro del Consejo de Estado, no se hizo necesario elegirla para la Asamblea, porque ya era diputada y además integrante del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; se catapultó en Panamá, por su actitud, además de vulgar, “revolucionaria”. Vamos a ver cuánto le dura.

Aunque no se evaluó la marcha del proceso de actualización del Modelo Económico y por ende de los Lineamientos del VI Congreso del PCC, dilatando su discusión hasta el primer semestre de este año y transfiriéndole la tarea al Pleno del Comité Central del Partido; lo que más resaltó de toda esta reunión fue la ausencia de la aprobación de la Ley de Aguas Terrestres. Permite pensar que hay un gran secretismo estatal, que incluye a los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, que ni pintan, ni dan color.

La prensa oficialista anunció que el martes 18 de octubre del pasado año el presidente de la ANPP, Esteban Lazo Hernández, presentó a través de una videoconferencia y para todos los diputados del país, el proyecto de Ley de Aguas Terrestres, discusión que terminó un mes después, el 22 de noviembre.

Sobre esta propuesta se explicó por parte de José Luis Toledo Santander, jefe de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la ANPP, que su objetivo era “ordenar la gestión integral y sostenible de las aguas terrestres; así como establecer medidas para su protección y reducción de desastres”. Lo que traducido a la práctica quiere decir controlar el patrimonio hidráulico, en particular el no estatal, que es la forma que utilizan para designar la propiedad privada.

También se repitió en varias ocasiones que la norma se corresponde con los principios contenidos en la Política Nacional de Agua y que se determinó su concordancia con la Constitución de la República. Por último, anunció que se consideraría en Sesión Plenaria con todos los diputados, en la pasada reunión del mes de diciembre, algo que no sucedió.

Para continuar sin discutir nada, se acordó mantener hasta la conclusión de la actual Legislatura el experimento que se realiza en las provincias de Mayabeque y Artemisa, desde hace 5 años, con el fin de separar las funciones de los diferentes niveles del Poder Popular; lo que hasta el momento ha resultado un rotundo fracaso

Se señaló como uno de los problemas la fluctuación de los cuadros, como consecuencia de mala selección, aunque todo el mundo sabe que los “dirigentes” son nombrados con el dedo desde arriba, sean o no escogidos por el pueblo en las mal llamadas “elecciones”.

Para los buenos entendedores del lenguaje virtual del régimen, Raúl Castro quiso decir que el gobierno está “patas arribas”, porque los que deben seguir este experimento han sido superficiales y no se han ocupado de forma sistemática del mismo. También “cogió cajitas” como dice el lenguaje popular, porque tuvo parte de su crítica, la Comisión Permanente para la Implantación y Desarrollo de los Lineamientos, que debe superar los errores cometidos hasta el momento; lo que se puede apreciar en el hecho de que no se discutiera nada al respecto en esta reunión. Algo que parece decir que “nada nuevo” había para analizar.

Así las cosas, le queda a Raúl Castro solo poco más de un año para concluir con su mandato, según la palabra empeñada, aunque estamos acostumbrados que para él vale poco lo que dice y promete. En ese período de tiempo tiene que resolver grandes problemas, que conoce a la perfección que son los que no permiten la inversión extranjera, entre ellos: modificar la Constitución de la República, cambiar la Ley Electoral, llevar a cabo la descentralización de los recursos y el mando (lo que ha fracasado de forma experimental), y reunificar la moneda.

Claro, también todo inversor aspiraría, entre otras cosas, a no estar enmarcado en una Cartera de Inversiones y poder tener los empleados y obreros que él mismo selecciones, lo que no le está permitido por Ley.

Subidos, montados o encaramados, como quiera decírseles, en el globo del plan del año 2030, a pesar de que se percibe -desde el principio- un 2017 nefasto, se espera que en el transcurso del primer semestre el Pleno del Comité Central del Partido apruebe documentos programáticos que darán lugar a otros que se conviertan en Ley. En mi opinión, acostumbrados a lo lento que funciona todo en el régimen, Raúl Castro no tendrá tiempo de sacar al país de la difícil situación en que se encuentra; puede ser que lo sepa y practique la misma teoría que el hermano: “Después de mí el diluvio”; y esté preparando una partida al extranjero muy familiar, mientras algunos piensan que entrena a sus sucesores.

Bajo esta concepción, a los cubanos solo nos quedaría construir el arca de Noé y seguro que la tierra que repoblaríamos al terminar el diluvio. No será el monte Ararat, por allá por Armenia y Turquía; pero sí la que está a 90 millas al norte de Cuba.

OBEDEZCAN, MARCHEN... ¡FUERA!


Obedezcan, marchen… ¡fuera!

Cada vez que se reúne la alta jerarquía gubernamental, se respeta menos al pueblo

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Raúl Castro durante el acto de despedida a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Foto: Diario La Vanguardia)

Raúl Castro durante el acto de despedida a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, en La Habana (Foto: Diario La Vanguardia)

LA HABANA, Cuba.- El discurso de Raúl Castro en el Octavo Período Ordinario de la Octava Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular fue contradictorio y en algunos casos resultó virtual. Quienes lo siguieron han tenido expresiones en la calle sobre cómo lucía mientras hablaba: unos plantean que estaba raro, otros dicen que triste, algunos que cansado y hasta hubo quien comentó que parecía enfermo.

Lo que sí quedó claro fue que, cada vez que se reúne la alta jerarquía gubernamental, se respeta menos al pueblo. Habría que ver hasta dónde llega el límite de la sumisión que los cubanos han demostrado.

No se puede estar tentando de forma constante la posibilidad de que a los gobernantes se les vaya de la mano en algún momento el control de la sociedad. La historia recuerda la reacción del pueblo rumano con Nicolae Ceaușescu, que a pesar de las dificultades por las que pasaba el país rehusó poner en práctica planes liberales con respecto a la economía y mantuvo su voluntad de no cambiar su “política no revisionista”, acompañada de un rígido control sobre la libertad de expresión, los medios de comunicación y la no tolerancia con la oposición.

Uno de los mensajes enviados en el discurso de clausura de la reunión parlamentaria cubana dice de forma textual: “Reducir todo gasto no imprescindible y utilizar racional y eficientemente los recursos disponibles”.

Pero después Raúl Castro se despidió, exaltando la permanencia del espíritu de lucha de su ya difunto hermano, para lo cual se llevó a cabo una Revista Militar y marcha del pueblo combatiente el pasado 2 de enero, en ocasión del 60 aniversario de la sublevación en Santiago de Cuba y del desembarco del Granma, en homenaje al “Comandante en Jefe” y a la juventud. Aunque hay que destacar que solo se mostraron algunas armas largas en bloques de soldados y marinos.

Además, para la realización de este desfile, se celebraron dos ensayos generales que como es natural tienen sus consecuencias también en el pueblo de la capital; entre otras que disminuyen los ómnibus, no se puede transitar por la zona y bajo el severo sol del mediodía, se llevan a la Plaza de la Revolución a los niños y jóvenes de diferentes escuelas. Todo ello sin contar el gasto de combustible y recursos que trae aparejado; así como las más de 8 horas de movilización, porque, aunque el desfile fue corto ―en comparación con otros―, las personas estuvieron movilizadas desde las tres de la mañana y algunos desde la noche anterior.

Habría que decirle a Raúl Castro: Si el año comenzó con este derroche “no imprescindible”, ¿de qué gastos está hablándole al pueblo? ¿O es que el tratar de mantener el adoctrinamiento sobre la sociedad no significa una erogación de recursos?

Para el cubano de a pie se ha iniciado un año que tiene características bien difíciles; con las limitaciones en el suministro de combustibles y el desabastecimiento de las importaciones, producto del no cumplimiento de las obligaciones financieras, todo parece indicar que se profundizará la recesión, ya que la actividad económica ha mantenido una pérdida generalizada de sus indicadores, que se hace muy difícil de ocultar.

El salario real se reduce constantemente con relación al salario nominal, porque, aunque el Estado ha querido controlar los precios de los productos agrícolas, no ha logrado este objetivo y no existe ninguna evidencia de que en el 2017 pueda hacerlo, lo que implica que lo que el trabajador recibe como pago no refleja los ingresos reales, porque el costo de la vida aumenta mucho más rápido que los ingresos.

Las remesas familiares vuelven a ser la esperanza de la familia cubana. Solo aquellos que reciban alguna ayuda por parte de sus parientes en el exterior podrán tener acceso a pagar los productos en un mercado negro que se divisa muy caro, porque el mercado estatal en moneda convertible está vacío por falta de pago  a los proveedores.

Si Raúl Castro cumple su palabra, sus funciones terminan en esta octava legislatura. Solo le quedarían dos sesiones de la Asamblea, que si son como la última, en la que la información fue escasa y negativa, poco tendrán los cubanos de herencia del actual dictador.

LA ILEGALIDAD SOCIALISTA

Cuba se ha convertido en el reino de la arbitrariedad

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(conektioblog.com)

(conektioblog.com)

LA HABANA, Cuba.- En dos ocasiones, a partir del 27 de noviembre pasado, la policía política del municipio de Manzanillo, provincia Granma, no permitió a la disidente Tania de la Torre Montesino viajar a La Habana. La segunda vez perdió incluso el dinero del pasaje: 250 pesos cubanos, equivalentes a 10 dólares.

Aunque todos sabemos que la legalidad en Cuba no existe, a de la Torre se le orientó hacer uso de los medios jurídicos a su alcance para denunciar esta arbitrariedad, ya que ella no ha cometido delito alguno ni tiene pendiente ningún juicio. Se le recomendó debía promover una queja ante la Fiscalía Municipal, a través de su Departamento de Legalidad, y demandar por daños y perjuicios a los individuos que actúan y las organizaciones que representan en un proceso civil.

Ella se dirigió con un documento elaborado al respecto, escrito a mano, a la Fiscalía Municipal, el pasado 14 de diciembre. Entregó copia del documento el cual registró en el libro la secretaria, con el número cuatro, y fue atendida por la Licenciada Ariuska Parra.

Según refiere Tania, cuando la Fiscal leyó el documento abrió los ojos y dijo: “Espérenme un momento”. Los dejó sentados en la oficina por espacio de media hora y cuando regresó les comunicó que la orientación que le dieron fue que enviara el documento a la Fiscalía Militar, pues ahí no tenían que dar respuesta. Se negó a decirle el nombre de la persona que le orientó esto, y a darle algún documento acreditativo que había presentado la queja.

Incluso a pesar de ser un funcionario público, no quiso revelar su segundo apellido y a partir del momento en que regresó a la oficina el trato fue muy malo. Le pidió el teléfono para que la llamaran y le dieran la respuesta, pues la Fiscalía Militar está en Bayamo, que es el municipio cabecera de la provincia.

Ya con esta experiencia, al día siguiente se presentó en el Bufete Colectivo, para solicitar el servicio de un abogado con el fin de cumplir el segundo paso orientado: una demanda civil. Allí la atendió la abogada Lourdes Torres, que le explicó no podía hacerle ningún contrato, porque eso no era una demanda civil y tenía que dirigirse a la Fiscalía Militar.

Manuscrito entregado a la Fiscalía (Foto: Martha B. Roque)

Manuscrito entregado a la Fiscalía (Foto: Martha B. Roque)

Esta negación se produce a pesar de lo establecido en la Resolución No.142, “Reglamento sobre el ejercicio de la abogacía y la organización nacional de bufetes colectivos”, que en su Artículo 50 relaciona los motivos por los cuales los abogados de los Bufetes Colectivos solo pueden excusarse o renunciar a la atención de un asunto; y este aspecto de la demanda civil, no está considerado.

De todo lo antes explicado se puede sacar en conclusión que Tania ha quedado atada de manos y pies, sin poder hacer uso de la llamada “legalidad socialista”, porque presumiblemente la Seguridad del Estado ha determinado apoderarse de forma arbitraria de su derecho a moverse libremente por su país.

A ello habría que añadir que, durante todo el día frente a su vivienda, tiene fuerzas represivas velándola, aunque también usan personas que se prestan para ello.

Si bien es cierto que el incumplimiento de la legalidad establecida por el propio régimen es algo que se puede constatar a lo largo de todo el país, en los municipios que no son cabecera y en los pequeños pueblos de campo es peor, ya que todo queda a la interpretación que den las autoridades locales de lo establecido y dejan indefenso a cualquier ciudadano.

Como se pudo apreciar de la actitud tanto de la Fiscalía como del bufete colectivo, la ausencia de firmas, documentos, registros, nombres, etc., es una forma de evadir dejar huellas de lo que hacen los asalariados de la dictadura.

Puede ser que alguien piense que hay que usar más las instituciones jurídicas y policiales del régimen, pero la experiencia de tantos años nos dice que aquí nada marcha para los que —según el régimen— son asalariados del imperio, mercenarios, terroristas, vendepatrias, etc.; aunque, en honor a la verdad, tampoco funciona para el pueblo. Cuba se ha convertido en el reino de la arbitrariedad.

UN PARTIDO QUE VIOLA SUS ESTATUTOS

Los comunistas juegan a engavetar los acuerdos de sus propios congresos

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Jornada de clausura del VII congreso del PCC (Foto: Cubadebate)

Jornada de clausura del VII congreso del PCC (Foto: Cubadebate)

LA HABANA, Cuba.- El régimen que detenta el poder en el país acostumbra a no cumplir sus propias leyes, regulaciones, orientaciones y acuerdos. Al parecer es algo que le ha transmitido el Partido Comunista de Cuba (PCC) en su función constitucional de ser “la vanguardia organizada de la nación cubana, fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

Y es que, cuando usted lee los Estatutos del PCC, se da cuenta que esta institución no cumple ni sus propias normativas. Habría que comenzar por decir que los congresos deben celebrarse cada cinco años, de forma ordinaria. Sin embargo, desde su creación en 1965, transcurridos 51 años, solo han celebrado siete congresos. El primero, diez años después de su fundación, le siguieron los de 1980 y 1985, según lo establecido; pero después comenzaron a diferenciarse en seis años: 1991 (en Santiago de Cuba) y 1997 el V Congreso, que a algunos le parecía el último, porque no fue hasta el año 2011 ―nada menos que 14 años después― que se llevó a cabo el siguiente, ya bajo la égida de Raúl Castro.

En particular, el VI Congreso se conoció por la creación de los Lineamientos de la Política Económica y Social y tuvo como punto clave el cese del mando de Fidel Castro.

Ya el siguiente Congreso fue diferente a todos. Solo los participantes levantaron las manos para dar facultades al Comité Central y, aunque se había planteado por el X Pleno que se efectuó en febrero de 2015 que desde ese momento y hasta el primer cuatrimestre del siguiente año se llevarían a cabo asambleas municipales y provinciales de la organización, la preparación de cuadros y militantes, la realización de una consulta popular y el procesamiento y aprobación de los documentos finales, nada de esto se cumplió.

Consistió en un congreso como para decir que no se había dejado de hacer, el mensaje que se trasladó a los militantes fue el mismo de siempre: ¿para qué reunirnos si las decisiones están tomadas? Supongo que algo que debió defraudarlos, porque sirvió para decirles, en buen cubano: “Ustedes no pintan ni dan color”.

Pero la celebración de estas grandes reuniones partidista no es lo único que se incumple de los estatutos. De igual forma se supone que entre dos congresos se celebre una Conferencia Nacional, y desde que se fundó el Partido ha habido una sola, en enero de 2012.

Igual sucede con los plenos, que deben efectuarse una vez al año al menos, porque el Buró Político los puede convocar de forma extraordinaria, y en todo el tiempo transcurrido solo se han hecho 10. Hasta el momento, en el 2016 no se ha efectuado alguno. Pero de todas formas lo que se supo del último indica que se engaveta lo que se acuerda.

Por ejemplo, la prensa anunció ―con relación al proceso eleccionario― que se preveía la puesta en vigor de una nueva Ley Electoral y la posterior realización de las elecciones generales. De igual forma se mencionó en este X Pleno que la Asamblea Nacional del Poder Popular tendría una importante actividad legislativa en los años venideros; pero al menos en todo lo que va de 2016 solo se espera que se apruebe a finales de diciembre, la Ley de las Aguas Terrestres anunciada en varias ocasiones por los medios.

De igual forma se advirtió del perfeccionamiento de la División Político Administrativa y la generalización del nuevo modelo de funcionamiento de los Órganos Locales del Poder Popular, experimento que se hace en la actualidad en las provincias de Artemisa y Mayabeque; lo que ―se supone― conllevaría a fortalecer el papel del municipio, para que disponga de la autonomía necesaria, sustentada en una “sólida base económica”. Traducido a la práctica, es que los delegados son meros tramitadores de quejas y no puedan dar solución alguna a los problemas que plantean sus supuestos electores.

Es bien sabido que entre los principales problemas que tiene que resolver el régimen se encuentra la descentralización de los recursos y las decisiones; a lo que habría que añadir la necesidad de modificar la Constitución de la República, la Ley Electoral y la Ley de Asociaciones. Todos estos pasos son imprescindibles incluso para la dictadura; pero pienso en estos momentos no cuentan con la posibilidad de desarrollar la labor política, ideológica y organizativa que conllevaría este proceso.

El freno está en la base, donde no se dispone del apoyo de la militancia, cansada de ser un objeto dentro del Partido, sin ser considerada para ninguna decisión, sin cumplir lo establecido en los estatutos de la organización y cada vez más vilipendiada.  Es por eso que el propio José Ramón Machado Ventura tuvo que reconocer en el pasado Congreso del PCC, que había disminuido la cantidad de miembros en la institución.

A la alta dirección del país no le interesa que se viole lo establecido, mucho menos que los que están por debajo sean corruptos, todo esto lo deja correr; lo que no se puede es pensar diferente y mucho menos protestar. A los que están mandando poco les interesa empeñar la palabra y después no cumplir; a eso los enseñó Fidel Castro y ahora todos repiten: “Yo soy Fidel”.

viernes, 17 de febrero de 2017

UN EJEMPLO DE INEFICENCIA


Western Union funciona en Cuba con los mismos criterios de trabajo y eficiencia que hacen que la economía del país sea de forma literal: un desastre

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Oficina de Western union en La Habana (foto tomada de Internet)

Oficina de Western union en La Habana (foto tomada de Internet)

LA HABANA, Cuba.- En estos momentos en los que hay una difícil situación económica, el régimen ha estado tratando de incrementar la participación de capital extranjero en Cuba, pero no ha alcanzado el éxito que tanto necesita; en especial en el enclave del Mariel. Son muchos los factores que influyen en el riesgo que deben tomar los dueños de patrimonios que desean participar en la incertidumbre que ello representa. El análisis de la determinación del inversor está también asociado a lo que para cada uno representa; pero si se quisiera tener una idea de cómo funcionan aquí las cosas con respecto al capital extranjero o las relaciones comerciales con alguna empresa foránea, solo habría que referirse al caso Western Union.

Esta empresa estadounidense fundada en 1851 y dedicada a servicios financieros tiene un gran prestigio internacional y lleva ya algún tiempo radicada en Cuba. Pero para los usuarios nacionales no resulta tan eficiente como para el resto del mundo.

Cuando alguien le gira a usted dinero a través de este servicio, le debe comunicar el número de envío, la cantidad y el nombre exacto con que realizó la transacción, que es lo que exigen en cualquier oficina de esta entidad para poder entregarle el monto. Además, usted debe presentarse con su carné de identidad.

Hasta ahí todo parece concurrir de forma normal, quizás con un poco más de rigor que en el resto de los países, pero nada que no se pueda cumplir. Ahora bien, habría que comenzar por detallar la situación de las oficinas. Para los trabajadores resultan incómodas, porque la mayoría trabaja sin aire acondicionado, lo que implica que no usen el uniforme, o que se mantengan con las camisas abiertas e irritados por el calor. Esta situación recuerda la forma que optaron para trabajar los empleados bancarios, cuando se nacionalizó la banca, del buen vestir con traje o guayabera, pasaron a la chabacanería; lo que se puede traducir de la sobriedad a la indigencia. Incluso las mujeres iban a las agencias con rolos y pañuelos en la cabeza. Han sido etapas que no han quedado atrás completamente en lo que al servicio público se refiere.

En lo que a la clientela respecta, la mayoría de las oficinas no ofrece el confort necesario para una estancia de espera. El promedio de espera entre un cliente y otro es de unos 10 minutos.

La demora está basada en que los equipos que se usan para confirmar el envío y documentarlo son muy viejos. Por ejemplo, la impresora es de cinta, corre muy lentamente y utiliza papel sensible para la copia que se le entrega al cliente. Esta, en ocasiones, es ilegible.

Aunque en el documento de entrega dice que no se cobra impuesto, el monto recibido no coincide con el enviado, porque, como se conoce, el gobierno le aplica una tasa de cambio de 0.9708; lo que implica que, si le envían 100 CUC, usted cobra 97.80 en Cuba.

También está el problema de la nominación de los billetes que casi nunca puede ser la que usted quiere, solo la que está disponible. Por ejemplo, si el envío es de 200 CUC y el receptor quisiera dos billetes de cien, no sería posible, la mayoría de las veces hay billetes de 20 y 10 CUC.

Estos inconvenientes no son precisamente los que molestan al usuario cubano y hacen que el servicio no tenga la misma eficiencia que en otros lugares del mundo. Se podría citar una lista larga de desaciertos, pero solo haré mención a los que más se repiten:

Falta de dinero en las oficinas, en algunos casos en todo el municipio y quizás en algunos aledaños

Por ejemplo, los usuarios de 10 de Octubre y Marianao tienen que acudir a Plaza de la Revolución u otro municipio, porque el suministrador no llevó a los diferentes puntos el efectivo necesario. Esta es una de las molestias más graves ya que genera colas de horas en los lugares donde se concentra la posibilidad de recibir el dinero y obliga a los usuarios a trasladarse fuera de su municipalidad, con los problemas que tiene el transporte en el país.

No existe conexión para poder llevar a cabo la transacción 

Esto es algo que es común cuando se llega a un centro de pago. El custodio informa que no está funcionando la red y no hay variante alguna para ello; como por ejemplo, una confirmación telefónica del empleado a través del Centro de Servicios de la Western Union que se encuentra ubicado en la calle 8 No.317 entre 3ra. Y 5ta Avenida, en Miramar, Municipio de Playa, que le permita cumplimentar la orden al cliente. Sencillamente la solución es decir: “no hay servicio”. Esto es algo que ocurre bastante a menudo, en particular en algunos lugares. Entre los que más se quejan los usuarios están las oficinas de 3ra y 70 en Miramar y Belascoaín y Zanja en Centro Habana, esta última ubicada en una CADECA (Casa de Cambio).

El operador(a) no se encuentra en su puesto de trabajo

Son varios los pretextos: salió a buscar dinero; está almorzando; fue al baño, etc., y el tiempo de espera puede ser superior a una hora. En una ocasión en la oficina ubicada en 26 y 51, la empleada mandó a buscar a la última persona de la cola -éramos unos 15 clientes esperando- y le dijo que no le diera el último a nadie más, que se iba a almorzar, a pesar de que en ese momento era el único centro con dinero en 3 municipios aledaños.

Es evidente que en estos lugares no existe un jefe al que esté subordinado el operador, porque cierran la dependencia en el momento en que lo estimen pertinente, sin preocuparles siquiera la llegada de personas a buscar dinero.

La lista de ineficiencias es muy larga, todo el que recibe dinero por esta vía tiene su propia mala experiencia. Pero hay que añadir la conexión que tiene FINCIMEX, su agente autorizado en el país, con la policía política. Porque son varios los disidentes que han recibido dinero por esta vía y cuando salen del lugar de recogida, los espera la Seguridad del Estado para quitarles lo recibido.

Así funciona una empresa extranjera acreditada en Cuba, con los mismos criterios de trabajo y eficiencia que hacen que la economía del país sea de forma literal: un desastre.